Turismo Rural

¿Quieres disfrutar de una estupenda casa rural en una aldea medieval perdida, lejos de la civilización? Te ofrecemos esta escapada veraniega de desconexión entre montañas, ríos y bosques de ensueño.

Viaja con tu Ford a un oasis de tranquilidad, disfruta del turismo rural y recuerda que siempre puedes volver a conectarte al mundo mediante la tecnología de tu coche, gracias a FordPass y SYNC 3. Recorre la Sierra de Cameros y descubre todos sus secretos. La Rioja tiene muchas cosas que ofrecer, además de su buen vino…

“Los Cameros”, un viaje en el tiempo

Esta sierra de cuento, considerada por los lugareños como uno de los rincones más especiales de la comarca, fue en su momento tierra de reyes y pastores, de caballeros y aventureros, y así se aprecia en la configuración de sus pueblos. Algunos de ellos se conservan como auténticas aldeas perdidas en el tiempo.

Si coges desde Logroño la N-111, puedes ver que la mayoría de los nombres de las localidades tienen como apellido “de Cameros”, por lo que es fácil confundirlas. Todas tienen en común sus preciosas casas de piedra, una rica gastronomía y un paisaje que transmite tranquilidad, pero cada una conserva su encanto especial.

La sierra del Camero Viejo se encuentra en la zona del río Leza y los pueblos que lo rodean, como San Román de Cameros y Laguna de Cameros. Y la sierra del Camero Nuevo, en el valle bañado por el Iregua. Allí están las localidades que antaño se llamaban “La Hermandad de las 13 Villas” y el Parque Nacional de la Sierra de Cebollera. 

El Cañón del Río Leza, un mirador de aves

En Camero Viejo, el mirador del Cañón del Río Leza requiere parada obligada. Es reserva de la biosfera, debido a su gran valor ecológico y a la cantidad de especies animales y vegetales que alberga. Puedes observar el vuelo de los buitres leonados, los alimoches y las águilas o la belleza de los líquenes, de los helechos y los hayedos.

Para los más intrépidos, existe una estupenda ruta que permite bañarse en las pozas y hacer barranquismo. Hay una zona donde el cauce del río desaparece y vuelve a resurgir en las llamadas Fuentes del Restauro, un lugar mágico que se formó, según cuenta la leyenda, por un traspiés que dio el caballo blanco de Santiago huyendo de la Batalla de Clavijo.

La villa señorial de Torrecilla de Cameros

Si sigues con tu Ford por la misma carretera, en apenas unos minutos llegarás a Torrecilla de Cameros. Esta villa, elegante y señorial, es la cabecera de la comarca y está plagada de casas solariegas, palacios, iglesias y ermitas.

Como curiosidad, a un kilómetro del casco urbano y en medio de un bucólico bosque se encuentra el manantial de Peñaclara. Fue declarado de utilidad pública por las características de sus aguas en 1861, aunque ya los romanos las usaban para el consumo y el baño.

Deportes acuáticos en el pantano del Rasillo

Por la misma carretera N-111 puedes acceder al municipio de Rasillo de Cameros. Allí encontrarás un pueblo con encanto, una urbanización de lujo, bosques, senderos y un pantano en el que practicar deportes acuáticos.

La localidad está rodeada de pinares y cuenta con varias casas típicas cameranas del siglo XVIII, que contrastan con otras más populares de adobe y madera de roble.

Resulta también de gran interés visitar La Mielería de Cameros, un museo de la miel donde aprender sobre abejas, utillaje y calendarios apícolas. La miel de brezo es un producto muy popular en la zona; será porque, según cuenta la leyenda, la Virgen de Valvanera, patrona de la región, se apareció en un tronco de roble en el que había un enjambre de abejas (y es que aquí las colmenas se elaboraban en troncos de roble vaciados).

El embalse González Lacasa, conocido popularmente como el pantano del Rasillo, es el sitio perfecto para pasar un caluroso día de verano en familia: dispone de todo tipo de servicios. Puedes hacer picnic o comer en el Restaurante del Club Náutico, bañarte, hacer piragüismo, vela, windsurf… Échate la siesta a la sombra de los árboles y, al caer el sol, ponte las zapatillas y camina por uno de sus senderos.

Visita a las Cuevas de Ortigosa

Otro bonito pueblo que encontrarás en el camino es Ortigosa de Cameros. No dejes de ir al viaducto para contemplar sus vistas y pasea por las calles de los soportales. También puedes comprar embutidos, patés caseros y excelentes quesos de cabra elaborados de forma artesanal y sostenible.

Atravesando el Puente de Hierro están las dos únicas cuevas que pueden visitarse en La Rioja: la Cueva de la Paz, que alberga en su interior preciosas estalactitas, y la Cueva de la Viña, más pequeña, pero con unas interesantes formaciones geológicas. En la web del pueblo puedes encontrar más información y los horarios de las cuevas.

Villoslada de Cameros, la aldea silenciosa

Apenas has recorrido con tu Ford 50 km desde que saliste de Logroño y ya has llegado a esta aldea perdida en el tiempo: Villoslada de Cameros. Se trata de uno de esos pocos lugares que todavía conserva el encanto de lo auténtico.

Antiguamente era un pueblo ganadero y trashumante, donde los pastores (muchos de ellos, emigrantes chilenos y argentinos) trasladaban el ganado desde las tierras frías del norte en otoño a las tierras más cálidas del sur. Todavía conserva su Real Fábrica de Telas del siglo XVIII, que llegó a reunir más de 40 telares en los que se confeccionaban los paños reales de oveja merina.

Hoy, la aldea vive gracias al turismo rural, ya que se encuentra en un entorno privilegiado: el corazón del Parque Nacional de la Sierra de Cebollera. Puedes alojarte en la casa rural La Media Legua, una edificación tradicional de pueblo, de piedra y madera, con más de 100 años de antigüedad. En los alrededores encontrarás una farmacia, una pequeña tienda de ultramarinos, una carnicería, el bar, la iglesia, la escuela y unas cuantas ovejas y vacas. Eso sí, podrás disfrutar a diario de pan recién hecho en el antiguo horno de su panadería, de los excelentes embutidos caseros que todavía se elaboran de forma artesanal, del agua fresca de sus fuentes y de los magníficos baños en el Río Iregua.

La zona del Achichuelo es un buen punto de partida para hacer senderismo y acceder a los más bellos rincones que ofrece este parque natural, como sus bucólicas cascadas. También puedes atravesar preciosas zonas boscosas de pinos negros, tejos, hayas, abedules, robles, acebos y otras especies de interés. Existen en la zona magníficos ejemplares que han merecido el reconocimiento de Árboles Singulares de La Rioja, como el Pino Candelabro, el Negral de la Irruz o el Abedul de la Dehesa. Éste último se encuentra en el pueblo, tiene una forma única, es de gran tamaño y se calcula que puede superar los 300 años.

Si caminas por esta sierra de cuento y leyenda, agudizando los cinco sentidos, podrás escuchar el silencio más absoluto y descubrir alguno de sus secretos. Tal vez divises un ciervo, un corzo o un jabalí. También puede que encuentres algún cercado de piedra o cabaña que te recuerden que un hidalgo o un rebaño trashumante pasaron por allí, hace ya algunos años…

Foto apertura: Evan Frank.
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