Estilo de vida

20 comensales desconocidos, un invitado ilustre y un salón particular de 40 metros. Hablamos con Silvia Moreno, la fundadora de las cotizadas cenas que te ofrecen los encuentros más cool de la actualidad, con charlas que unen un encuentro chic y entretenido con el networking.

La sensación es similar a la que una persona vive ante su primera cita en Tinder. Como en el popular espacio de citas, quien accede a Cenas Adivina lo hace por voluntad propia y ganas de conocer y experimentar. Sin duda hay curiosidad y alguna que otra incertidumbre. Hay diferencias, sí, por supuesto. Para empezar, aquí se va a cenar y conocer gente; lo de ligar… ya se verá, pero no está en el objetivo (al menos formal). Os invitamos a poner rumbo en vuestro Ford hacia esta nueva forma de experimentar los encuentros con desconocidos que cada vez tiene más adeptos.

En este caso, el comensal (la oferta culinaria es parte importante del plan), ha tenido que tomar cartas en el asunto y dar clic a una propuesta un tanto insólita: pasar una velada con un famoso y varios desconocidos en un entorno familiar, es decir, en una casa particular. Porque la cita es en el salón de una “familia de toda la vida”, un domicilio privado lleno de las fotos y objetos de quienes reciben a sus nuevos invitados. La reserva se hace vía online y hay una lista de temas y el menú, en este caso, se elige según las apetencias, según las ganas de cenar con esas caras famosas. Irene Villa, Ignacio Polanco… artistas de distintos ámbitos e influencers son un ejemplo.

Fiesta Adivina Calendario 2019 from Pimpampelis on Vimeo.

Una anfitriona que revoluciona las cenas de Madrid

La promotora de esta idea es Silvia Moreno, una excelente relaciones públicas que un día se aburrió de su trabajo de editora en una multinacional y quiso darle una vuelta a su vida buscando “salir de la zona de confort”. Quería más tiempo y “poder hablar de otros temas más allá de los pañales y colegios de sus hijos”, comenta la empresaria y madre de tres hijos. Fue entonces, cuando decidió abrir su salón a “extraños” y dejarles hablar. Desde entonces, hace ya más de tres años, por su piso han pasado más de 3.000 personas. “Los vecinos están extrañados de que tenga tantos amigos”, bromea quien todos los viernes y sábados organiza tan peculiar “sarao”.

Subir a su casa, a un séptimo piso, resulta cuanto menos raro. Es de noche y el edificio es el de una casa normal en un barrio bien de Madrid, con un telefonillo que se compone de una ristra inmensa de botones pocos iluminados. Al timbrar, se ilumina tenuemente y se abre un portón que da a un pasillo y varios ascensores. No hay indicadores de ‘fiesta’, ‘cena especial’, ni nada parecido. Para mayor despiste, una vez arriba, en el pomo de la puerta hay un cartel que dice: “Aquí vive el mejor papi del mundo”. ¿Estará aquí el actor que ha propuesta esta cena? Porque esta noche la estrella es Daniel Huarte, uno de los protagonistas de la serie Al salir de clase, una de las caras que durante cinco años entraron en la pequeña pantalla de millones de españoles. Son las 9,30, la hora acordada. Tomamos aire. Toca entrar: valor.

Adivina, menuda experiencia

Unos segundos después de que suene el timbre aparece Iñaki sonriendo. Es el marido de la responsable de todo esto. En el salón –de unos 40 metros cuadrados- hay cerca de 20 personas, todas copa en mano y con ganas de que aquello empiece. Ronda de besos, presentaciones rápidas, un primer aperitivo y… al tajo: todos sentados para –entre amigos- empezar a escuchar al artista.


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Qué noche tan genial, qué protagonista @danielhuarte más crack en todos los sentidos y que invitados tan maravillosos! Daniel gracias por darte al 200%, tu historia y tus ganas de aportar a todos los que estuvimos allí riendo,emocionándonos y compartiendo también sus experiencias de vida. Como tú dijiste esta frase podría ser el titular de la noche: “somos los protagonistas de nuestra propia vida y nos ocurrirá aquello que nos atrevamos vivir” Todos los que venís a #elséptimo hacéis que ame mi trabajo y me reafirme en el día que decidí apostar por mi y salir de la zona de confort, de la queja por no sentirme realizada profesionalmente y de echar balones fuera. Gracias! Eran las tres de la madrugada pero fue tal el ambientazo que como podéis ver en #stories acabaron juntos y felices de karaoke! Por cierto @danielhuarte alucinante la canción que te marcaste en casa!! Gracias también a mis grandes colaboradores: #maridoehijos @be_floral_ , @martelo_wine @pomarinaes @bissellespana @marujoaceitedeoliva las maravillosas chicas de @takering.es y deseando ver las preciosas fotos de @yohecaceres.fotografia ❤️ #danielhuarte #cenasadivina

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La magia es que sí, el invitado especial empieza a hablar y contar de cómo fueron esos años de grabar casi un capítulo diario, de la fama, de no poder pasear por la calle, de lo mucho que ganó… Temas triviales, quizás, tantos como quiera el público, que es al final quien manda y guía. Porque, como ocurriría de cena con unos amigos, la conversación la marca la inteligencia de los convidados. Esta noche, se charla de hasta física cuántica y el gato de Schrödinger. Por eso, como explica la inventora de esta peculiar forma de pasar la noche, ella no actúa como moderadora; no hay guiones preestablecidos. La charla se articula según los presentes. No obstante, sin duda, el ‘gancho’, el famoso, marca una temática. Y por supuesto, entre cada acotación hay más vino y picoteo, como en la casa de unos amigos. Hay también ron, whisky y otros destilados.

“¿Hay filtros, cómo se hace la selección?”, le preguntamos a Silvia Moreno. “No hago ningún filtro. Sería imposible. No busco ni edades, ni clases sociales ni una afinidad por profesiones. La gracia de esto es la gente, que viene sola, en grupo o en pareja, motivada por conocer a gente y a un personaje que siempre les ha gustado. En este caso, un actor de una generación muy específica”, apunta. Y mientras la noche sigue, y el vino corre, hay postres, chocolate y van pasando cosas: el actor, al que los invitados han conseguido ‘desnudar’, deja cualquier careta y habla de su hijo, de su familia y sus temores. De repente, canta para el grupo. Huarte cuenta, ilusionado y ‘off the record’, uno de los próximos retos a los que se va a enfrentar: una obra con uno de los grandes directores del país en donde tendrá que bailar, tocar el piano, entonar e interpretar hasta siete personajes.

Es tiempo también para los consejos. Entre los asistentes hay un par de actores y actrices. Han querido venir y quieren consejo. Es una ida y vuelta de recomendaciones. Pero no son los únicos interesados en saber del otro, en el grupo hay más personas que quieren la tarjeta del de enfrente: por trabajo, por simpatía, por afinidad… o por vaya usted a saber qué se puede cuajar tras una cena. De repente son las 2,30 de la madrugada y la madre de familia, Silvia Moreno, amablemente nos invita a una próxima ocasión. Parte del grupo sale a un karaoke, otros se recogen, como en cualquier fiesta de amigos.

Sin duda, este tipo de cenas y encuentros están cuajando,  son una tendencia de moda muy interesante por su capacidad de crear sinergias, entretener y permitir que nos encontremos plato con plato con profesionales de éxito.

*Fotografías propiedad de ©Yohe Cáceres

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