Ruta

10 pueblos monumentales de las provincias de Sevilla, Córdoba y Jaén han creado la ruta de los Caminos de Pasión, un viaje por el el corazón de Andalucía que incluye cascos históricos monumentales, sorpresas gastronómicas y un patrimonio inmaterial formado por los sentimientos de un pueblo que vive Semana Santa como ningún otro en el mundo.

A bordo del nuevo Mondeo Hybrid vamos a recorrer alrededor de 350 km, desde Écija, en el valle del Guadalquivir, hasta Alcalá la Real, en las estribaciones de las Sierras Subbéticas, siempre rodeados de campos de cultivo donde el olivar se hace fuerte para producir el mejor aceite del mundo desde la era romana.

Encanto sevillano

Écija, un municipio de 40.000 habitantes a medio camino entre Córdoba y Sevilla, fue durante esa época la capital del comercio mundial del aceite de oliva. De su puerto fluvial salía todo el aceite producido en la Bética, como se denominaba a esta provincia romana. Vestigios de esa etapa histórica se pueden encontrar en el Museo Histórico Municipal de Écija, donde se muestran los restos más valiosos encontrados en el antiguo Foro, situado bajo la actual Plaza de España. La pieza más famosa es una Amazona Herida, un prototipo de grandes dimensiones que aún conserva restos de su policromía original.

Écija ©istock

Écija ©istock

Entre iglesias, conventos y palacios barrocos, en el callejero de Écija encontramos el taller de Jesus Rosado, uno de los mejores bordadores de mantos. La visita al taller es un viaje al pasado, una oportunidad de oro para ver de cerca los detalles de los tejidos con los que los pueblos visten a sus vírgenes y santos para las procesiones de Semana Santa.

Carmona, municipio monumental en la comarca del Alcor, a solo 50 km de Écija, es considerada la capital de la Saeta, un género del flamenco minoritario, ya que solo se canta una semana al año, pero muy apreciado por el pueblo. Para conocer algo más de este cante lleno de sentimiento y dolor visitamos la Escuela de Saetas Paco Moya, dirigida por Antonio Ortega, actualmente uno de los grandes maestros del género. La escuela es un lugar abierto a todos, el espacio para degustar un espectáculo flamenco tan genuino y lleno de honestidad como la que desprenden los alumnos, encantados de mostrar sus avances a quien se presente por ahí.

Otro estatus dentro del flamenco es el que ostenta Utrera, nuestros siguiente destino. Poseedora del título de capital honorífica del flamenco y sede de varias ganaderías de toros bravos, Utrera es una pequeña y coqueta ciudad de La Campiña sevillana. Además de iglesias como el Santuario de Nuestra Señora de la Consolación, en Utrera hay que visitar su ayuntamiento de estilo rococó que esconde un conjunto de salas historicistas visitables.

Conduciendo 60 kilómetros en dirección al este llegamos a Osuna, un auténtico compendio de bellos edificios levantados por el mecenas Juan Téllez-Girón, Conde de Urueña y padre del primer Duque de Osuna, prototipo de hombre renacentista. El legado de esa época dorada está formado por las 19 monasterios, cuatro hospitales, múltiples palacios y casas solariegas, una Universidad y una Colegiata. Es en esta última donde se custodia gran parte del patrimonio pictórico y escultórico de Osuna. En sus paredes se pueden disfrutar obras de Caravaggio, José de Ribera y Martínez Montañés, entre otros grandes, sin olvidarnos del panteón de los Duques de Osuna, joya del Renacimiento, algo único en España.

La característica piedra rojiza con la que se construyó esta ciudad en el siglo XVI se extrajo de las unas canteras situadas en sus afueras. La montaña hueca se ha convertido en el último atractivo turístico de Osuna, la “Petra andaluza”, le llaman, después de que sus propietarios tallaran unas esculturas para darle un aspecto más teatral.

Osuna @istock

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Tierras cordobesas

Entramos en la provincia de Córdoba camino de Puente Genil, patria del membrillo y uno de los centros de producción del vino de la D.O Montilla Moriles. Esta población puede presumir de tener la Semana Santa más original de todas. Conocida como La Mananta, esta fiesta saca a la calle a 23 cofradías cuyos miembros llevan puesto un “rostrillo”, máscaras que representan hasta 400 personajes bíblicos.

Una relación más cercana con el “pueblo elegido” de la Biblia tiene Lucena, nuestro próximo destino, a solo 30 kilómetros. Fundada y habitada por judíos sefardíes entre los siglos IX al XII, una parte importante de las costumbres de Lucena beben de esa etapa. Por ejemplo, los costaleros de las procesiones alivian su fatiga con huevos duros, el alimento del luto judío. La arquitectura también también está llena de referencias a la cultura hebraica. Es el caso de la capilla del Sagrario de la Iglesia de San Mateo, decorada con 613 espejos, uno por cada precepto que Yahveh entregó al pueblo judío.

Metidos de lleno en el corazón de la Sierra Subbética cordobesa, llegamos a Cabra, pueblo de sinuosas calles encaladas que contrasta con su ensanche del siglo XIX que contiene interesantes muestras de arquitectura modernista, como es el caso del Museo del Aceite Molino Viejo.

Baena ©istock

Baena ©istock

Durante toda la Cuaresma, los bares de Cabra están vacíos, ya que durante este periodo las cofradías abren las puertas de sus cuarteles a egabrenses y visitantes, todos comiendo caracoles y bebiendo cerveza para calentar el ambiente de cara a la próxima Pasión de Cristo. En uno de estos cuarteles, el de la Casa Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre (calle Álamos, 51) se muestra un belén pasionista al que cada año se van añadiendo nuevas escenas de la Pasión de Cristo.

El 19 de marzo, día de San José, es importante en Baena, un pueblo olivarero situado en el extremo norte de la sierra Subbética. Durante esa jornada los baenenses salen a la calle con su tambor avisando así a mundo de la proximidad de la Semana Santa, que aquí se representa en dos “turbas” de judíos, los coliblancos y los colinegros, según el color de sus vistosos tocados. Fuera de esta fecha, en Baena hay que visitar su casco histórico organizado en un alto rematado por un castillo de origen musulmán. Frente a esta fortaleza vemos sendas réplicas de las dos piezas arqueológicas más importantes encontradas en el término municipal, una leona íbera y el crismón de Baena, misteriosa cruz del siglo VI cuya imagen se reproduce en muchos de los elementos procesionales.

Priego de Córdoba, 37 km en dirección al sur, la sorpresa es mayúscula cuando nos encontramos ante las fuentes del Rey y de la Salud, un conjunto monumental renacentista repleto de referencias mitológicas que ocupa la superficie de una gran plaza.

En la parte alta del pueblo está el paseo del Rincón del Adarve, que recorre el lienzo de la muralla entre los jardines del Huerto de las Infantas y los del Paseo de Colombia, donde está la escultura del Pequeño Ruiseñor, Joselito, cuyas películas fueron rodadas en las encaladas calles de Priego.

Remate en Jaén

Cerramos la ruta entrando en la provincia de Jaén para visitar Alcalá la Real. Su castillo, llamado de la Mota fue una fortaleza andalusí habitada por 21.000 personas en la mejor época del califato. Durante este periodo de Cuaresma, los hermanos de las cofradías alcalaínas abren las puertas de sus casas para mostrar los altares que han construido en la mejor habitación de su propia casa con los aparejos de los cristos y vírgenes que tras los 40 días de penitencia sacarán en procesión por el pueblo. La visita suele ser correspondida con unos pestiños y un vasito de “arresolí”, un aguardiente casero de café muy popular en la sierra de la Subbética.

Guía práctica

Dormir: 

Comer: 

  • La Abuela María. Utrera. C/Juan de Anaya, 3. Tel. 954 86 47 91. Ideal para tapear el buen producto de la huerta sevillana.
  • Restaurante Sierra de Araceli. Junto al Santuario de la Virgen de Araceli de Lucena. No dejes de probar el revuelto de colleja con jamón, una verdura silvestre del estilo de las espinacas.
  • La Ribera. El mejor potaje de Semana Santa se sirve en este restaurante de Priego de Córdoba. C/Ribera 8. Tel. 957543808.
  • Casa Pedro. Un referente de alta gastronomía aplicada a las recetas andaluzas de toda la vida Puente Genil. Salmorejo, alcachofas rellenas con huevos de codorniz o rabo de toro son sólo tres de los platos a probar.
  • Mesón del Monte. El bacalao confitado y las berenjenas con salmorejo saben doblemente buenos en este restaurante situado en la monumental plaza de la Constitución de Baena.
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