Los pueblos de montaña más monumentales de España

Escapada

¿Quieres una escapada sorprendente a la montaña? Te invitamos a descubrir localidades ocultas para la gran mayoría por lo inhóspito de sus montes o la altitud de sus cumbres, y donde grandes monumentos se han escondido durante siglos.

En España hay lugares secretos, escondidos entre valles y montañas, que ocultan parajes y monumentos centenarios que muy posiblemente no conocías: San Emiliano de Babia, Uztarroz, Pampaneira, Aisa, Bacares, Zuheros o La Gándara. Nombres que evocan paraísos escondidos entre montes que vamos a descubrir en nuestro Ford.

San Emiliano de Babia

Forma con otras 12 aldeas uno de los municipios de la comarca de Babia, Reserva de la Biosfera y Parque Natural, una de las más remotas de las montañas de León. Fuera de cualquier gran ruta, para llegar hay que tener la determinación de salvar obstáculos como el pantano de Luna, antes de empezar a subir hacia las montañas y descubrir un paisaje de pastos llenos de caballos de raza hispano-bretona y picos que tocan el cielo en el alto de la Ventana, en el límite con Asturias. En cualquiera de las aldeas que integran San Emiliano encontramos casonas de sillería, algunas de ellas blasonadas, como las del Barrio de los Señores, en Torrebarrio. Es aquí donde se ubica el escenario más emblemático de Babia, la iglesia de San Claudio, encaramada a un promontorio sobre el pueblo y con el perfil de la Peña Ubiña, con sus 2.411 metros, como telón de fondo. Decenas de riachuelos descienden desde los picos para poner banda sonora a las aldeas. Este es el caso de Torrestío, donde se puede disfrutar de una refrescante excursión corta hasta la cascada del Rebezo. Más información en www.estasenbabia.org

Vista de la comarca de Babia. ©IHervas, istock

Vista de la comarca de Babia. ©IHervas, istock

Uztarroz

Es el último pueblo de los que integran el Valle del Roncal, el más oriental de los valles pirenaicos navarros. Aunque está a solo 5 kilómetros de Isaba, capital económica del Valle, el conjunto urbano de Uztarroz queda a desmano de los ruta más habitual (continuar hacia el Valle de Belagua hasta el fascinante paraje de Larra). Uztarroz es un pueblo con tres barrios, todos con grandes casas de estilo roncalés de gruesos muros de piedra y balcones de madera tallada. Estas viviendas están construidas siguiendo calles empedradas que ascienden hasta la iglesia del siglo XVI, situada en un punto a la vista de todos. Antaño los roncaleses vivían de explotar los bosques, sacando la madera en almadías, balsas formadas con los troncos con las que se descendía el río hasta llegar a los mercados del Ebro, en Zaragoza, e incluso en Tortosa. El turismo y la ganadería ovina destinada a la fabricación del famoso queso de Roncal son ahora dos de las principales partidas de la economía local. Junto a la misma carretera está Kabilenea, quesería artesana con venta directa que ha montado un pequeño museo dedicado al Queso de Roncal y a las tradiciones del valle. Más información en vallederoncal.es

Pampaneira

Junto a Capileira y Bubión, forma el Conjunto Histórico artístico más emblemático de la Alpujarra granadina. El trazado de las calles de este pueblo de sólo 350 habitantes te traslada directamente a Al Andalus, la España musulmana, y más concretamente a la cultura bereber de quienes habitaron este barranco hasta la definitiva expulsión de todos los moriscos del país a principios del siglo XVII. Las calles de Pampaneira están llenas de sorpresas de la peculiar arquitectura popular alpujarreña, muestras que solo se encuentra en este barranco rematado por los picos del Veleta y el Mulhacén, las dos montañas más altas de la Península Ibérica con 3.393 y 3.482 metros, respectivamente. Casas de piedra encalada, calles zigzagueantes y soportales son las cartas de presentación de estos pueblos por los que discurren torrentes y arroyos que surten de agua a diversas fuentes así como a un curioso lavadero árabe. Más información en www.turismopampaneira.com

Pampaneira. ©stockstudiox, istock

Pampaneira. ©stockstudiox, istock

Aisa

Aisa es un pueblecito de montaña situado en el corazón del Parque Natural de los Valles Occidental, en la provincia de Huesca. Su perfil, presidido por la esbelta torre de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, se dibuja contra las cumbres del Pirineo oscense, precisamente allá donde se ubica la estación de esquí de Candanchú, cuyos terrenos forman parte del municipio. Precisamente, su cercanía a las pistas ha transformado el tejido social del pueblo, al haberse convertido algunas de las casas en segundas residencias para los aficionados a los deportes de invierno. Ya sea por los nuevos vecinos temporales o por los permanentes, lo cierto es que este conjunto monumento de arquitectura tradicional pirenaica presenta un aspecto fantástico. Dentro del término municipal de Borau, el pueblo vecino, se encuentra uno de los lugares más misteriosos de España: la ermita de San Adrián de Sásabe. Ubicada en la confluencia de dos ríos sobre un terreno inundable y semioculta por la maleza, esta iglesia de estilo románico puro fue durante la ocupación musulmana de Huesca, sede del obispado de Jaca. Más información en www.jacetania.es

Valle de Aisa. ©stockphoto52, istock

Valle de Aisa. ©stockphoto52, istock

Bacares

Es el tipo de pueblo que uno no espera encontrar en la provincia de Almería, más relacionada con la costa y grandes extensiones de invernaderos que con cumbres nevadas. Lo cierto es que muy cerca de la costa almeriense te vas a encontrar una barrera montañosa llamada Sierra de los Filabres, que cuenta con cimas que superan los 2.000 metros. Encajado entre estas montañas se encuentra este pueblecito construido en un barranco con piedras encaladas y protegido por un castillo de origen musulmán restaurado para ser usado como mirador. Tampoco desmerecen nada las vistas que se obtienen desde la carretera si vienes desde Las Menas, una instalación minera abandonada a la que aún se puede acceder tomando las precauciones obvias. Otra alternativa para tocar los cielos de Almería es ascender hasta el Calar Alto, a 2168 metros, donde está instalado un observatorio astronómico que se puede visitar a través de la empresa Azimuth Spain. La Tetica de Bacares (2.080 m) es otra alternativa, sobre todo al atardecer, cuando su sombra puntiaguda se refleja sobre la inmensidad del desierto y costa almeriense. Más información en ww.turismoalmeria.com

Zuheros

Está en un extremo más septentrional del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, uno de las joyas naturales más desconocidas del sur de España llena de cuevas, cañones y dehesas. A 662 m. sobre el nivel del mar, Zuheros está literalmente “colgado” de un balcón natural con vistas a la Córdoba olivarera. Tal vez sea su peculiar ubicación la que le ha permitido conservarse con todo su encanto, incluyendo su castillo de origen árabe y retoques renacentistas colocado en la punta de un peñasco, un entorno de vértigo por el que hoy podemos movernos gracias la construcción de puentes colgantes no aptos para quien padezca de vértigo. Si dispones de tiempo y ganas de estirar las piernas, te recomendamos aparcar el coche en la estación de tren de Doña Mencía o Luque y caminar siguiendo la Vía Verde del Tren del Olivar hasta Zuheros. Más información en www.zuheros.es.

Zuheros. ©Jomoba, istock

Zuheros. ©Jomoba, istock

La Gándara

La Gándara da la bienvenida al viajero que se aventura a entrar en Cantabria atravesando la Sía, un paso de montaña poco transitado que salva la Cordillera Cantábrica desde Espinosa de los Monteros, en Burgos. El paisaje cambia radicalmente al otro lado de la montaña, allí donde empieza el Parque Natural de los Collados del Asón, 4.740 hectáreas de bellos paisajes kársticos tallados por la erosión del agua de ríos como el Gándara, que regala al visitante un precioso nacedero que en unos 300 metros lleva todos su caudal hasta una caída en cascada. Los dos momentos del río se pueden visitar dando un paseo desde las oficinas del Centro de Interpretación del Parque, atravesando un robledal y haciendo uso del moderno mirador colgante. Los Valles Orientales de Cantabria guardan muchos más secretos. Por ejemplo, la Torre gótica de los Velasco en la aldea de Quintana o el palacio de los Zorrilla en La Gándara. La carretera de montaña CA-655, una obra maestra de la ingeniería de caminos que une La Gándara con Arredondo, sigue el desfiladero formado por el río Asón, que nace en cascada de una pared junto a la carretera. Más información en www.turismodecantabria.com.

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