‘World Monuments Fund’, los 25 viajes imprescindibles de 2018

Aventura

World Monument Fund ha publicado la lista de los 25 sitios que hay que visitar sí o sí en 2018: la Terminal Central de Búfalo en Estados Unidos, el gimnasio de la prefectura de Kagawa, el pueblo de Amatrice, en Italia, el edificio Sirius en Sidney… ¿Sabes cuál es el espectacular lugar de España que aparece destacado? Descúbrelo y viaja por todo el mundo en este reportaje.

¿Qué destinos deberías añadir a la lista de viajes de 2018? Sólo tienes que echar un vistazo a lista que World Monuments Fund (wmf.org) ha publicado. En ella están los 25 enclaves que esta prestigiosa organización, que vela por el patrimonio cultural y arquitectónico en todo el mundo, considera obligatorios y que están en riesgo ya sea por las fuerzas de la naturaleza o los efectos del cambio social, político y económico.

Como bien explica su presidente y director general, Joshua David, “al construir una coalición internacional, protegemos tanto los sitios en sí como la historia compartida que representan. Estos 25 lugares son el espacio donde nos unimos como ciudadanos del mundo y renovamos nuestro compromiso con la justicia, la cultura, la paz y la comprensión”. Para 2018, este top incluye la antigua ciudad de Ta’izz en Yemen, el paisaje cultural de las colinas de Matobo de Zimbabue, pasando por el Cerro de Oro en el valle peruano del Cañete, el gimnasio de la prefectura japonesa de Kagawa, el pueblo italiano de Amatrice, reducido a sus cimientos después de un terremoto en agosto de 2016 o el río Chao Phraya, en Bangkok.

Kagawa. ©MrNovel, iStock

Kagawa. ©MrNovel, iStock

Nuestra selección de destinos

El jurado lo componen un consejo de sabios expertos en patrimonio internacional y abarca desde gurús de arqueología, conservación, pasando por historia del arte y arquitectura. ¿Quieres conocer algunos de los afortunados? En esta web podéis consultar los 25, pero aquí os destacamos los que consideramos que son los más imprescindibles para visitar, con especial atención a una ruta Ford por la Tebaida leonesa, el espectacular y único lugar de la Península Ibérica incluido en este privilegiado Top.

Terminal Central de Búfalo. Búfalo, Nueva York

Bajo una estética Art Decó a cargo de Alfred T. Fellheimer, el padre de este movimiento en el país, la Terminal Central de Búfalo se inauguró en 1929, en una época en la que Búfalo era hasta tal punto una de las urbes más grandes y vibrantes económicamente de Estados Unidos, que se la denominó Queen City –la ciudad reina–. El último tren salió de la estación en 1979 y el edificio permaneció cerrado casi dos décadas hasta que fue comprado por su actual propietario sin fines lucrativos: Central Terminal Restoration Corporation.

BlackPool. ©alex_west, iStock

BlackPool. ©alex_west, iStock

Los muelles de Blackpool. Blackpool, Reino Unido

Generaciones de británicos de clase trabajadora solían pasar los veranos en Blackpool, un destino de vacaciones tradicional en la costa del mar de Irlanda, y la primera ciudad costera dedicada a las masas populares. Su muelle se transformó para decenas de familias en un refugio hedonista a base de atracciones, palomitas y algodón de azúcar. Con el paso de los años, el espíritu festivo de esta comunidad costera ha tenido que lidiar con el aumento del nivel del mar, que está impactando negativamente en su economía.

Potager du Roi, Versalles, Francia

Potager du Roi, ‘el huerto del rey’, es la huerta del Palacio de Versalles, con más de 450 variedades de árboles frutales ordenados a lo largo de un laberinto de jardines simétricos rodeados de muros dominados por terrazas. Creado a finales del siglo XVII por Jean-Baptiste de La Quintinie, continúa suministrando frutas y verduras, en lugar de a la mesa del rey, a un público aficionado y glotón de sus variedades ricas y, máde una vez, raras. Además, alberga la Escuela Nacional de Paisajismo.

El Gran Teatro, Mansión del Príncipe Kung, Pekín, China

A orillas del lago Shichahai, la residencia en el siglo XIX de Yixin, el Príncipe Kung, un estadista y miembro de la familia imperial Qing, fue la más famosa de todas las residencias principescas de Pekín con un teatro incorporado. Éste se renovó en la década de 1980 y aunque se continúa usando para actuaciones y sesiones de ópera, hace poco se descubrieron unos nuevos documentos sobre su aspecto original y está en proceso de que un programa de restauración científica recupere su imagen inicial.

El barrio judío, Essaouira, Marruecos

Los vientos alisios y el Océano Atlántico marcan a esta ciudad fortificada, situada a unos 180 kilómetros de Marrakech. Se la conoce como ‘La ciudad del viento’, ‘La perla del Atlántico’ o ‘La bella durmiente’. Su pequeña Medina encierra grandes tesoros como el barrio judío de Mellah, que fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en el 2001.La puerta más cercana al puerto es Bab el Minzah, que data de 1730 y tiene las tres religiones monoteístas talladas en ella.

Essaoira. ©ruslankain, iStock

Essaoira. ©ruslankain, iStock

Ramal Talca Constitución, Talca, Chile

Colín, Corinto, Curtiduría, Bastías, Pichamán, Forel, Maquehua… son sólo algunas de las localidades por las que pasarás. En lo más profundo de Chile, en pleno corazón del país, la surcursal ferroviaria Ramal Talca – Constitución del siglo XIX, con un recorrido de 88 kilómetros, conecta la ciudad de Talca con el puerto de Constitución. Hace unos años se pusieron en marcha planes para restaurar su red de estaciones y mejorar los servicios, cuando, de repente, en enero de 2017, sufrieron un retroceso por los peores incendios forestales en la historia del país: rieles y cabinas destrozados, servicios suspendidos, residentes temporalmente aislados…

La única propuesta ibérica en la lista: Tebaida leonesa, El Bierzo

De Ponferrada a Villafranca, El Bierzo es un espacio de transición entre Castilla y Galicia, híbrido de ambos paisajes. Preámbulo del camino Jacobeo gallego. Tierra de espléndida huerta y de explotaciones mineras. Es el Bierzo bajo la llamada ‘hoya leonesa’. El río Sil y sus tributarios dan vida a las tierras bajas de El Bierzo, poblada por cerca de cien mil habitantes. Un microclima especial le proporciona una huerta excelente, en la que extraen frutos con denominación de origen, como los pimientos, la manzana reineta y la pera conferencia, sin olvidar su enorme producción de cerezas y castañas. La comarca avanza y empieza a exportar también sus vinos, que han despegado en los últimos años. Acércate a conocer su prodigiosa naturaleza, su herencia artística, su exclusiva gastronomía, sus pueblos tradicionales de piedra y pizarra.

Si se busca arte espiritual, el recorrido empieza en Ponferrada, capital de la comarca. Su desarrollo coincide con el apogeo en el siglo XI del peregrinaje a Compostela. El corazón de la ciudad es su parte alta, precedida por el magnífico castillo de los Templarios, del siglo XII. A un lateral de la muralla está el museo de la Radio Luis del Olmo, un homenaje de la radio española y guardián de 200 aparatos antiguos. Más adelante, se encuentra el museo del Bierzo, antes Real Cárcel, compendio del legado histórico y cultural de la comarca, y, tras pasar el arco de la renacentista torre del Reloj, de mediados del siglo XVI, se llega a la plaza del Ayuntamiento, con un florido consistorio barroco rematados por dos torres con aguja. En la parte baja de la ciudad se concentra el comercio y la vida social de la urbe, que se extiende en bulevares y espléndidos parques como EL Temple o La Concordia.

Las Médulas. ©siete_vidas, istock

Las Médulas. ©siete_vidas, istock

En Ponferrada hay que cumplir con el rito de los pinchos. En el casco histórico las reinas son las patatas bravas de EL Bodegón y las fritas con pimientos y aceitunas trituradas de La Destilería. Mientras, el movimiento del tapeo se da alrededor de las plazas Lazúrtegui y Fernando Miranda, con la tosta de jamón con tomate de La Bodeguilla y los chipirones del Olego como platos estrella.

Desde Ponferrada la escapada perfecta es a Molinaseca: el rincón predilecto de peregrinos por su puente medieval, con una piscina fluvial para darse un chapuzón, y La Casa del Reloj como la guarida mágica en la que dormir. Si quieres llevarte buenos embutidos, detente a la entrada del pueblo en la fábrica Frimols y hazte con un buen botín de salchichón, androlla y Botillo. Siguiendo camino a Cacabelos y Villafranca, desvíate a visitar el monasterio de Carracedo, mezcla de estilos, del románico al neoclásico. Ha sido restaurado recientemente y vale la pena visitarlo para contemplar el mirador de la Reina y la sala Capitular, con hermosos capiteles decorando sus cuatro haces de columnas. El pueblo conserva una buena muestra de casas populares bercianas: de piedra, con tejado de losas irregulares de pizarra y corredor de un lado a otro de la fachada.

A menos de cuatro kilómetros está Cacabelos, capital del vino del Bierzo. ¿Alguno de sus hits? La plaza Mayor y el santuario de las Angustias, barroco con fachada neoclásica. Te llamará la atención un relieve en la puerta de la sacristía en la que san Antonio de Padua y el niños Jesús juegan a las cartas. No puedes irte del pueblo sin llevarte un buen vino mencía del Bierzo. Para ello, visita algunas de las bodegas como Martín Códax o Luna Beberide. El último lugar de peregrinación es, a seis kilómetros, el Palacio de Canedo, el último invento del restaurador José Luis Prada y el mesón Ubaldo con sus excelentes callos.

¿Un secreto? Dejar tu seña en Las Médulas, conocida como la huella de oro. Están situadas a veinte kilómetros de Ponferrada. Eran las mayores minas de oro a cielo abierto del Imperio Romano. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1977. Los conquistadores usaron un ingenioso proceso hidráulico: reventar la montaña por medio de canales de agua. Aquellos dos siglos de explotación transformaron un territorio de mil hectáreas: se formaron las lagunas de Somido y Carucedo, hoy humedales protegidos, se repoblaron los valles con castaños, seña de identidad de la zona, y los cauces de los canales acabaron siendo usados como vías de paso del ganador entre montes.

Acércate al mirador de Orellán. Aquí te entregan un casco y una linterna para recorrer una de las galerías, de 90 metros de longitud. Al final saldrás al mejor observatorio para examinar este paraje formado por los surcos que el agua dejó en las paredes de las montañas. Si puedes, espera al final del día, cuando los irregulares picachos adoptan colores escarlata.

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