Urueña, escapada lujosa en el paraíso de los libros

Escapada rural

Arrancamos nuestro Ford para poner rumbo y echar el día en la única Villa del Libro de España: Urueña. Un pueblo amurallado en la tierra de campos vallisoletana, en el que disfrutaremos hurgando entre sus librerías guardianas del saber, descansando en lugares llenos de historia y comiendo en exclusivas fondas.

Sobran los motivos para ponernos al volante de nuestro Ford y enfilar la A-6 hasta su kilómetro 221, desviarnos allí por la VP-5606 y hacer parada y fonda en la amurallada Urueña, una de las localidades más bellas del interior de España y que cumple en 2017 su décimo cumpleaños como Villa del Libro, la única de España con tal distinción.

No es Valladolid una tierra de grandes alturas, pero alguna tiene: son los Montes Torozos, más colinas que montes, que se yerguen al sur de la inmensa Tierra de Campos. Esta región, con sus cañadas, cordeles, corrales, palomares y llanuras de cereales pintadas con una paleta de mil colores ocres y verdes se arremolina sobre Urueña, probablemente, el único lugar del mundo donde apenas doscientos habitantes comparten con quienes les visitan sus doce librerías, cinco museos y un patrimonio arquitectónico que abarca del románico catalán al mudéjar y que, calladamente, ha llamado la atención, incluso, de los productores de la serie de televisión Juego de Tronos.

Laderas del Bueso. Fotografía de Clemente Corona

Laderas del Bueso. Fotografía de Clemente Corona

El desconocido tesoro de la Tierra de Campos

Comienza la escapada a los pies de la villa: en un valle antes de llegar a Urueña, pero bajo su atenta mirada, nos espera la Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, patrona del pueblo, edificada sobre la iglesia de un monasterio mozárabe del siglo X, y que es la única construcción completa de estilo románico lombardo-catalán en toda Castilla León. La ermita es una rotunda construcción de gruesos muros sin contrafuertes, que trae a la mente los tiempos de frontera y razzias en que fue construida, allá por el siglo XI, y que puede visitarse solicitando las llaves en la oficina de turismo de Urueña, o sumándose a las visitas guiadas gratuitas que organizan (información en el teléfono 983 717 445).

Una vez ascendida la carretera, Urueña nos recibe con su espectacular muralla, que tiene su origen en una cerca romana (sí, por Tutatis, los romanos también estuvieron aquí) y de la que se ha conservado un 80% del lienzo original. Podremos aparcar cómodamente nuestro Ford en el aparcamiento público gratuito o en cualquiera de las calles de extramuros; el centro amurallado, que se extiende por unas siete hectáreas, solo es accesible para el tráfico de vehículos de residentes. Así, entraremos en Urueña por la Puerta del Azogue, que es una de las dos que tiene la muralla. La otra, la Puerta de la Villa, se abre a la colina sobre la que se asienta el municipio.

Caminando bajo el arco de la Puerta del Azogue nos sale al paso la única iglesia de Urueña, la de Nuestra Señora del Azogue, una maravilla construida entre los siglos XVI y XVIII y que, por ello, es todo una mezcolanza de estilos arquitectónicos: mayormente renacentista, pero también gótica y barroca. La iglesia es, junto al castillo, que mandó construir el rey Fernando I allá a mediados del sigloXI y del que se conservan tan solo los muros interiores (hoy, se emplea como cementerio de la localidad) lo más destacado de este patrimonio monumental. Urueña que es, con justicia, uno de los Conjuntos Históricos-Artísticos más bellos del interior de España: calles en las que abundan casonas nobiliarias con blasones en sus fachadas, corrales y palomares que siguen prestando el mismo servicio que hace años y, siempre, la presencia protectora, cálida, de la muralla, a la que subirse para perder la vista hasta el infinito sobre esa Tierra de Campos tan mágica como olvidada del gran turismo…

Iglesia del Azogue. Fotografía de Clemente Corona

Iglesia del Azogue. Fotografía de Clemente Corona

Nuestro paseo por Urueña tiene una parada obligada en un recio caserón nobiliario del siglo XVII, la Casa de la Mayorazga, y que es el sueño de un gran creador hecho realidad y, también, la semilla de la que brotó esta Urueña de librerías y sabores arquitectónicos de otro tiempo. La casona alberga el Centro Etnográfico Joaquín Díaz, donde el conocido folclorista recopila y muestra documentos, obras de arte y objetos populares que nos permiten hacernos una idea muy cabal de la vida cotidiana castellana: en el Centro, podemos visitar la exposición permanente ‘Amas de cría’, así como la colección de grabados de trajes tradicionales, la colección del adyacente Museo de Campanas (con más de veinte, de los siglos XV al XX) y la colección de más de doscientos pliegos de cordel (seleccionados de los más de tres mil que tiene la biblioteca del centro), que son auténticos tesoros de nuestro idioma. Además, la casona recoge también la colección de más de trescientos instrumentos tradicionales, que se complementan con los que guarda otra parada imprescindible de nuestra escapada como es el Museo de La Música – Colección Luis Delgado, que expone una parte de la colección de instrumentos musicales de este artista, aproximadamente medio millar de instrumentos de diversas procedencias.

En ruta por la única Villa del Libro de España

Pero, parafraseando a Umbral, a Urueña hemos venido a hablar de libros: Aquí, una maleta de viajante repleta de novelas a 1€; allí, un expositor de revistas de mediados del siglo pasado; en la otra esquina, un paraíso repleto de libros de viajes… Una docena de librerías de todo tipo (de viejo, de nuevo, especializadas en libro infantil, en cine o en narrativa de viajes..) salpican el callejero de Urueña, y en ellas los libros cohabitan con catas de vinos, talleres de caligrafía, antigüedades, pequeñas barras o miradores sobre la muralla. Todo, para que estos espacios mágicos que son estas librerías lo sean más aún. Citaremos solo algunas, y os invitamos a que os perdáis por todas estas librerías que son, además, auténticas dinaminazadoras de la vida cultural no solo de Urueña, sino de la comarca e, incluso, de la provincia.

Rodrigo Ruíz, dueño de la librería Rincón del Ábrego. Fotografía de Clemente Corona

Rodrigo Ruíz, dueño de la librería Rincón del Ábrego. Fotografía de Clemente Corona

Es el caso de Primera Página, librería dedicada al periodismo, los viajes y la fotografía y en la que sus dueños, los periodistas Tamara Crespo y Fidel Raso, adornan las paredes, además de con una exquisita y amplia colección de libros, con sus fotografías, que han sido publicadas en infinidad de medios, y con una colección de objetos personales, cámaras y carnés de prensa que dan fe de la la vida y la pasión de ambos en las trincheras del periodismo y los viajes. Además, la librería Primera Página es punto de encuentro cultural: en ella se programan multitud de talleres, presentaciones y charlas literarias durante todo el año en las que no faltan grandes nombres del periodismo y de la literatura. Por su parte, El Rincón del Ábrego es de las más recientes en abrir: una librería de segunda mano incrustada en la muralla a la que su dueño, Rodrigo Ruíz, mima y alimenta cada semana de nuevos libros viejos con un único tamiz de selección: sus propios gustos e inquietudes literarias, que oferta a precios para todos los bolsillos.

Continua nuestro viaje por el universo del libro, ahora a través de dos museos. Nos referimos al coqueto Museo del Cuento, donde se exponen la obra de la artista Rosana Largo y sus recreaciones de los grandes cuentos clásicos europeos y una colección de libros desplegables de todo el mundo. Y en segundo lugar recomendamos el Centro e-LEA Miguel Delibes, concebido como un lugar para la lectura y la creación pero donde hay exposiciones temporales.

Pero hasta el más letraherido de los viajeros tiene que reposar y alimentar el alma con las lecturas adquiridas y el cuerpo. Para ello, no hay mejor lugar en la Villa del Libro que La Real de Urueña: una antigua tienda de ultramarinos a la que su dueña actual, Alison Canosa, ha convertido en uno de los lugares más decididamente cool y apetecibles que nos podemos encontrar. Aquí podemos adquirir y degustar in situ productos de Urueña y de toda la Tierra de Campos. Si el interior del local, repleto de buen gusto y decorado en parte con los objetos de la época antigua del ultramarinos (las básculas, los muebles, las vitrinas…) es una elegancia cálidamente irresistible, el frondoso jardín centenario, cuidado con mimo, es el lugar ideal para degustar un vino de la tierra o una cerveza artesanal con una tosta de foie.

Porque en Urueña se para el tiempo así, entre libros y paladeando la vida.

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