Las sorprendentes nuevas excusas para reconquistar Santander

Ruta urbana

Con la inauguración del primer edificio en España de Renzo Piano, el artístico Centro Botín, la ciudad de Santander ha iniciado un proceso de renovación que invita a redescubrirla: escondites con vistas al mar, noches de tapeo en la barra de Cañadío, atardeceres junto al faro de Cabo Mayor… Además, este otoño Santander recibe la muestra Julie Mehretu. Historia universal de todo y nada, la exposición individual más importante dedicada hasta la fecha en Europa a esta artista. ¡Nos sobran los motivos!

En la última década Santander está más puntera, más abierta a lo que viene de fuera. Ha pasado del clasicismo que vivió en los años ochenta a buscar cosas nuevas. Su última puesta en escena es la reciente apertura del Centro Botín, firmado por el arquitecto Renzo Piano en colaboración con Luis Vidal, se alza ya desde su inauguración en 2017 como uno de los mayores museos de arte moderno del país. ¿Cómo le ha afectado a la ciudad? ¿Qué nuevos pasos ha dado Santander que hacen imprescindible su redescubrimiento? Nos ponemos en ruta con Ford.

Arquitectura de futuro para una ciudad histórica

Desde el incendio que arrasara en 1941 el centro histórico de la ciudad, han convivio edificios centenarios, casonas indianas, racionalismo de los años cincuenta y estéticas Neo Art Decó, muy propias de la costa francesa, que se pueden ver en hoteles como Chiqui (Avenida de Manuel García Lago, 9). El arquitecto Sáenz de Oiza proyectó en 1986 su Palacio de Festivales, controvertido en imagen y cuyo futuro estético se prevé más halagüeño al convertirse en una rareza memorable. Más sobria es la línea que marca ‘La Duna Escalonada’ del arquitecto Alejandro Zaera Polo, inaugurada en 2014 con motivo del Mundial de Vela. Es un paseo elevado que mira al mar y que ha creado un nuevo parque al lado del puerto deportivo.

Ahora, un nuevo inquilino se incorpora a su paisaje, el Centro Botín que, flotando sobre el muelle y el mar, transforma el epicentro cultural buscando un efecto milagroso como el que consiguió la vecina villa de Bilbao. El día de mañana, también formará parte de este núcleo el museo asociado al Reina Sofía en el antiguo Banco de España, el Museo de Preshistoria de Cantabria y se reabre el Museo de Arte Contemporáneo de Santander. Gracias a este foco ‘arty’, el Paseo Pereda, la gran avenida que transcurre junto al mar, un monumental pasillo que une los principales hits turísticos del centro, se llenará de actividades. Testigo de este bullicio cultural, los Jardines de Pereda. Un parque clásico que también homenajea al novelista santanderino José María de Pereda. El jardín fue construido en el terreno donde estaba el principal muelle del puerto y, aún en pie, verás la Grúa de Piedra, usada para descargar la carga de los barcos al final del siglo XIX.

Centro Botín

Centro Botín

Las calles de moda de la renovada modernidad santanderina

Desde hace más de una década hay en Santander un foco de luz cultural y social que hace honor a su nombre: la calle del Sol. Esta relajada vía acoge por la noche espacios míticos de la música en Santander como Rvbicón (número 4) o la Sala Niágara (San Simón, 14), que conviven con la música en directo y la estética americana de Little Bobby (Sol, 20). En esta calle también se ha hecho fuerte una de las grandes promesas de la nueva gastronomía, Miguel Ángel Rodríguez. Este joven chef, formado en las cocinas de El Celler de Can Roca, Mugaritz o el danés Noma, ha cogido la tradición familiar a través de su restaurante Umma (Sol, 47). Con una carta de alta cocina a buenos precios, Rodríguez organiza conciertos cada jueves, mientras sigue triunfando con sus costillas maridadas o sus croquetas, elegidas de entre las cinco mejores de España.

Muy cerca de aquí, hay otra calle mítica, Río de la Pila, cuya casi infinita cuesta termina en el famoso funicular intervenido con la palabra ‘Ánimo’, obra del artista Juan López. Aquí abrió hace un par de años Cadelo (Río de la Pila, 18), un fogón que fusiona la tradición cántabra con la cocina oriental. Sus gambas a la sal ya son famosas en todo Santander. Como también son conocidas las tartas y el café de Wabi Sabi (San Celedonio, 43), un espacio de estética vintage, frecuentado por erasmus y público joven en busca de wifi, revistas de ilustración y música crooner de fondo. Las hermanas Brenda y Magdalena Sánchez organizan desde aquí talleres de huerto urbano, costura o catas de tés. Es la renovación del espíritu marinero de una ciudad, con sillas de colores, vigas de madera envejecidas y el Cantábrico como puerta siempre abierta.

Interior de Doméstico

Interior de Doméstico

Playas de nueva ola

Una vez terminado en el centro, es hora de empezar un paseo en dirección a las célebres playas de Santander, ubicadas fuera de la bahía, en mar abierto. En el camino vas a ver, justo antes del hermoso edificio racionalista del Real Club Marítimo, el conjunto escultórico de Los Raqueros, dedicado a raterillos que venían en los mercantes y que durante el tiempo en que los barcos permanecían en el puerto se ganaban unas monedas rescatando del mar objetos caídos a los santanderinos. El perfil de la bahía termina en la Península de la Magdalena, pero antes la vista se tropieza con una gran ballena de hormigón y acero de tonos verdes: el Palacio de Festivales. ¿La ruta a seguir? El camino este y el parque público, unos veinte minutos, es un agradable paseo en el que se pueden admirar algunas mansiones de la etapa dorada de la ciudad, a principios del siglo XX, y las primeras playas. A lo largo del camino, párate para observar los faros de La Cerda y de la isla de Mouro, y continúa hasta El Sardinero. El Cabo Mayor, en su extremo oeste, parece poner fin a la ciudad. Sin embargo, en esa roca empieza uno de los secretos mejor guardados: un sendero que transcurre entre los 9 hoyos del Campo de Golf Municipal y el mar Cantábrico. El camino te conducirá hasta la playa de Mataleñas, encajada entre acantilados y a la que solo se puede bajar descendiendo por una empinada escalera perfecta para zambullirte entre las olas.

La Caseta de Bombas

La Caseta de Bombas

Top Santander: manual de lugares imprescindibles y de moda 

La Bombi
Lubina marinada, nécoras, cocochas de merluza, manganos encebollados… Son sólo algunas de las raciones que te esperan en su barra (Casimiro Sáinz, 15, tel. 942 21 30 28, labombi.com).

El Italiano
El hostelero Carlos Zamora te propone un viaje gastronómico a Italia. Prueba las alcachofas a la parrilla gratinadas con mozzarella y los spaghettini a la puttanesca con ajo, anchoas, aceitunas de Liguria, alcaparras de Cerdeña y peperoncino de Calabria (Calderón de la Barca, 9, tel. 942 21 21 68, elitaliano.es).

Centro Botín
Con un edificio obra del arquitecto italiano Renzo Piano y una de las colecciones privadas más suculentas de España, el Centro Botín promete provocar una especie de efecto Guggenheim en la región. Antes de fallecer, Emilio Botín, dejó bastante avanzado su proyecto de mecenazgo cultural y educativo que se llenará de arte y vanguardia y divulgará el conocimiento. Entre el comité responsable de la programación se encuentra el exdirector de ls Tate Modern de Londres, Vicente Todolí, y la dirección artística corre a cargo del parisino Benjamin Weil, que llegó al puesto desde la Laboral de Gijón (Muelle de Alabareda, s/n, centrobotin.org).

Días Desur
Su carta recorre varios puntos del planeta a golpe de tenedor. Asia y sushi, México y nachos, Santander y pescado fresco de lonja… (Hernán Cortés, 47, tel. 942 36 20 70, diasdesur.es).

Deluz
En una mansión de la década de los cincuenta, con muebles de diseño, se esconde un restaurante de lujo discreto que se convirtió en uno de los habituales de la familia Botín (Ramón y Cajal, 18, tel. 942 29 06 06, deluz.es).

Jardín en Deluz

Jardín en Deluz

El Machi
Si de repente escuchas “¡Marchando un vermut Machinero!”, no te asustes, es el grito de la casa cuando se acerca su hora del vermú en la barra. El histórico bar junto al puerto de Santander, que aún conserva el cartel de ‘Atención al tren’ en recuerdo a los viajeros que hacía ochenta años paraban aquí para un tentempié, se descubre ahora como una taberna con solera. Entra, hazte un hueco en la barra y, entre sorbo y sorbo de un vermut en copa de Martini, cata el mar con bocados marineros buscados con lupa y tesón en el mercado de la Esperanza. Rabas frescas, mejillones apenas vaporizados con salsa picante, almejas de Pedreña, navajas naturales y ensalada de rape son sólo algunos de sus manjares… (Calderón de la Barca, 9, tel. 942 21 87 22, elmachi.es).

Little Cueto
Lo que era una modesta vivienda, una casa centenaria de 50 metros cuadrados en una sola planta, ahora acoge la pizzería Little Cueto por obra y gracia del estudio de arquitectura Zooco, que ha amasado el estilo rural tradicional con diseño actual (Jorge Sepúlveda, 11, tel 942 39 48 08)

Little Bobby
Ambientada en los años veinte de Chicago, esta coctelería rinde homenaje a la estética de los bares clandestinos de la época con actuaciones en directo (Sol, 20, tel. 690 99 25 27, littlebobby.es).

Doméstico
Firmas como Seletti, House Doctor o KitchenCraft se reparten en este encantador local, perfecto para adornar tu cocina y los rincones de la casa (Hernán Cortés, 38, tel. 606 69 04 79, domestico-santander.com).

Urban Suite
Los siete apartamentos de diseño de este hotel se encuentra en un edificio antiguo del centro de Santander de principios del siglo XIX. Tras cruzar el deteriorado portal y abrir la puerta, se descubre un nuevo mundo que no tiene nada que ver. Completamente equipados, cada habitación tiene nombre propio: Industrial, Noir, Salitre, Luana, París, Menta y Limón. Descubre la personalidad y el detalle de cada una desde mosaicos de Hisbalit en los baños, hasta cerámicas de todo el mundo, piezas rescatadas a las que se la ha dado una nueva vida y láminas diseñadas por el propio estudio que ha dotado de aires renovados a esta finca, el estudio de interiorismo Aedificare con el equipo de Arquitectos Díez Magdaleno (Cardenal Cisneros, 8, tel. 628 91 96 35, urbansuitesantander.com).

Bar Cos
Sus mesas al aire libre son de las más cotizadas de la zona y sus mejillones picantes y gyozas de brandada de bacalao, platos predilectos (Calderón de la Barca, 11, tel. 942 07 47 47, bar-cos.com).

La Caseta de Bombas
En el Dique de Gamazo (Bien de Interés Cultural desde 2001), junto al puerto deportivo, Carlos Zamora ha convertido el edificio de la Caseta de Bombas, construido en 1888 y que servía para bombear el agua si aquel se inundaba, en su nuevo spot gourmet. ¿Algunos de los hits del menú? Caldereta marinera, carnes de Cantabria como el lechazo de Polaciones y el cabrito de Picos de Europa; pimientos rellenos, arroz marinero, rabas santanderinas, quesos cántabros, salpicones en varias versiones, almejas a la sartén… (Calle Gamazo, tel. 942 74 26 68, lacasetadebombas.es).

Eurostar Hotel Real
El lema cien años coronando la Bahía de Santander puede leerse desde el pasado julio en una placa de este edificio con su abolengo de destino real de vacaciones. Este emblemático edificio inaugurado en 1917 y bautizado por el torero y escrito Ignacio Sánchez Macías como ‘la bella dama blanca’, cumple cien años luciendo fachada frente a la playa de Los Peligros. Lo celebra con una exposición imperdible donde zambullirse en la historia del hotel y la ciudad, hasta junio de 2018 (Paseo Pérez Galdós, 28, tel. 942 27 25 50, eurostarshotels.com).

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