Las mejores curvas de Madrid: circulando por la Sierra Norte

Escapada

Disfruta de tu Ford por las estupendas y peraltadas carreteras del norte de la Comunidad. La Sierra Norte es la zona más ‘salvaje’ de la Comunidad de Madrid, todo un paraíso natural (parte de ella está protegida dentro del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama), desconocido incluso por los madrileños: Torrelaguna, Buitrago, El Atazar…

Ahora que parece que hemos descubierto la ‘España Vacía’, no está de más recordar que desde el centro de Madrid, y apenas a un golpe de pedal de nuestro Ford, tenemos uno de los parajes de interior más bellos de España: la Sierra Norte madrileña. Conocida durante décadas como ‘la sierra pobre’ por su menor desarrollo industrial y de población (sobre todo en contraposición a la vertiente de la sierra madrileña que articula la autopista de La Coruña), esta comarca madrileña, en las estribaciones de la Sierra del Guadarrama, lindante con Segovia y Guadarrama, es un escenario que ha mantenido su estampa tradicional como ninguna otra zona de la Comunidad de Madrid. Las cifras hablan por sí mismas: apenas 26.000 habitantes se reparten por los 42 pueblos y los más de 1.200 kilómetros cuadrados de la comarca.

En la Sierra Norte la historia, la naturaleza y las tradiciones se presentan de un modo muy fresco y que, atravesadas por excelentes carreteras, están entre las preferidas por los amantes del motor para disfrutar de ellas. Así que solo no falta tu Ford y tú… ¡Comenzamos nuestra ruta!

Patones, Madrid

Patones, Madrid

Pulpos de montaña

“Buenos comienzos hacen buenos finales”. Decimos esto porque, circulando por la A-1, es precisamente un templo para amantes del motor como nosotros, el antiguo Circuito del Jarama, el hito donde podemos dar por finalizado el Gran Madrid y comenzar ya la suave pero imparable ascensión a la sierra Norte de Madrid. A veinte kilómetros del circuito y unos 48 del centro de Madrid, nos saluda la atalaya de Venturada, en lo alto del monte El Carrascal, dominando el valle del Albalá y la extensión de terreno que separa a este pueblo de Torrelaguna. Es precisamente en Venturada donde haremos la primera parada para retomar fuerzas: la Pulpería Ribeiriño (calle del Parador, 2) nos agasaja con uno de los mejores ‘pulpo a feira’ que podremos comer entre Madrid y Galicia.

Plaza de la Montera, Villa de Torrelaguna (foto kronostorre)

Plaza de la Montera, Villa de Torrelaguna (foto kronostorre)

En Venturada cambiamos de carretera y tomamos con nuestro Ford la N-321, que nos lleva, tras apenas diez kilómetros, a una de las poblaciones más importantes de la comarca, Torrelaguna, que fuera escenario de una batalla de la Guerra de la Independencia. La cuna del Cardenal Cisneros tiene un casco urbano repleto de casonas renacentistas y barrocas, y una plaza Mayor presidida por una Iglesia de la Magdalena que, más que iglesia, parece catedral por lo rotundo de su tamaño y la belleza de sus retablos. El otro gran núcleo urbano de la Sierra Norte es Buitrago del Lozoya, un pueblo que tiene un estupendo castillo mudéjar del siglo XV, una muralla de más de ochocientos metros, y un museo dedicado a Pablo Picasso: el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias (Plaza Picasso, 1), en los bajos del ayuntamiento, donde se expone la colección privada de Eugenio Arias quien fue, durante muchos años, el barbero del genio malagueño en París, y que le obsequió con más de 65 obras. ¡Increíble!

La historia, protagonista de esta comarca

Buitrago de Lozoya (foto Carlos Delgado)

Buitrago de Lozoya (foto Carlos Delgado)

Estas tierras de la Sierra Norte están moteadas de atalayas. Estas torres vigía levantadas por los árabes durante la Reconquista, y que alcanzan hasta los doce metros de altura, marcaban la frontera entre las posesiones musulmanas y cristianas, y hoy en día siguen manteniéndose en pie, y en general en un estado más o menos aceptable, máxime teniendo en cuenta los duros inviernos de la zona y, por supuesto, ¡las vicisitudes que han pasado!. La más importante es la de Arrebatacapas, y se cree que fue construida allá por el año 1000. Desde ella, la vista es impresionante: el valle de Torrelaguna, el pico de la Miel (la característica ‘cresta’ a cuya sombra se encuentra el pueblo de La Cabrera), los pueblos de El Berrueco y Cervera de Buitrago, con el inmenso pantano del Atazar entre medias de ellos… Todas estas edificaciones puedes visitarlas recorriendo la ‘Ruta de las Atalayas’, que se extiende desde Talamanca del Jarama, en el este, hasta Torrelodones, en el oeste, ya fuera de la comarca de la Sierra Norte.

Atalaya Arrebatacapas (foto Kronostorre)

Atalaya Arrebatacapas (foto Kronostorre)

Pero no fueron los árabes los primeros que nos dejaron un importante legado arquitectónico en la Sierra Norte. En Patones de Arriba, uno de los pueblos más bellos de la Comunidad de Madrid (y con una de las tradiciones más curiosas: desde la Edad Media fue gobernado por sus propios ‘reyes’ hasta entrado el siglo XVIII)hay restos del Paleolítico Superior: sus calles de pizarra y sus viviendas, originales del siglo XVII, se llenan los domingos de urbanitas en busca de mesa de restaurantes como El Rey de Patones (Azas, 13), un asador de los de antes, o El Chiscón (Travesía de la Iglesia, 2), más familiar y de precios más ajustados. Los romanos también anduvieron por estas tierras: ellos fueron los primeros en saber de la calidad de la piedra de El Berrueco, pueblo serrano en el que dejaron para nosotros un precioso puente perfectamente conservado, y que hace buena compañía a la atalaya del pueblo.

Joyas de la Naturaleza

Probablemente sea el hayedo de Montejo el lugar más conocido de la Sierra Norte madrileña. En las faldas de la sierra de Ayllón, este bosque (que con más de 250 hectáreas de extensión es uno de los hayedos más meridionales de Europa) es un fijo en las escapadas otoñales de fin de semana de los madrileños. Es una auténtica maravilla natural, pero el privilegio de contemplarla solo lo tendrás si haces reserva previa en la web www.sierradelrincon.org o, con mucha suerte, en el Centro de Recursos e Información Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón (C/ Real, 64 – Montejo de la Sierra).

Patones de Arriba (foto Titozeus)

Patones de Arriba (foto Titozeus)

La Naturaleza (la flora y la fauna pero, también, la piedra y el agua) es la gran protagonista de la Sierra Norte, y el uso que de ella ha hecho durante siglos el ser humano es, hoy, otro de los motivos de nuestra ruta automovilística. En los diferentes pueblos de la comarca abundan muestras de ese patrimonio agrario, tanto en museos como en sus emplazamientos originales: trillos, lavaderos, potros, fraguas… Arquitectura típica que, mal que bien, ha resistido los embates de la modernidad, así que no te costará encontrar en tus paseos por El Atazar, Puentes Viejas, Gargantilla de los Montes, El Berrueco o Robledilla de la Jara utensilios en desuso pero conservados a la perfección, antiguas cuadras, presillas o canales. Aquí se encuentran los mayores embalses de la Comunidad de Madrid, y es que esta comarca ha sido, desde siempre, la gran abastecedora de agua (y hielo) para la capital. Hoy sigue siendo así, pero también se aprovechan estos embalses para la práctica de deportes naúticos: las aguas del embalse del Atazar son perfectas para la práctica de la vela, piragüismo, windsurf o kitesurf, y en Cervera de Buitrago hay un pequeño club náutico donde podrás alquilar casi cualquier tipo de embarcación.

Visitar la Sierra Norte y lanzarse a hacer turismo activo es todo uno. Parapente, paseos a caballo, escalada, rutas en quad… o, simplemente, enamorarse de esta zona a tu propio ritmo caminando por la ruta senderista más larga de Madrid, la Senda del Genaro, una Senda de Gran Recorrido (GR-300) que bordea durante algo más de 70 kilómetros el embalse de El Atazar. ¡Buen viaje!

¿Qué Ford te parece mejor para viajar? Puedes solicitar aquí una prueba de vehículo Descarga tu catálogo Entra y configura tu Ford