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Acudir a la barbería ya no es sólo una cuestión de necesidad, también es una experiencia. Además de convertirse en tu ‘sesión de spa’ preferida, también se transformará en tu templo de peregrinaje por excelencia. ¿Cómo conseguir esta experiencia total en la peluquería del hombre del siglo XXI? ¡Ponte barba!

Lord Jack Knife

Lord Jack Knife

‘¡Larga vida a la barbería!’. Esta exclamación, podría ser el grito de guerra de más de un peluquero. «Y de hecho lo es. Nosotros somos los hombres de confianza de otros muchos hombres, y eso es una gran responsabilidad», sentencia Vicenç Moretó barbero al frente de su barbería homónima. De marinero, afiladas, asilvestradas que buscan el suelo a medio camino entre Rasputín y los ZZ Top, compactas, full beard, a lo druida en los cómics de Ásterix, redondeadas, propias de los vaqueros del Oeste, acompañadas de bigotes retro o con extremos rizados… Nos rodean. Están por todos lados. Y es que ahora las barbas, las más grandes, espesas y tupidas, las que más cuidados requieren, proliferan por cada rincón. Son signo de masculinidad, cosa de hombres. Sube a tu Ford y conduce hasta el estilo más masculino y elegante del momento.

Ha llegado el momento de desterrar la maquinilla en el fondo del cajón y dar rienda suelta a los folículos faciales. «Cuesta desprenderse de ellas, forma parte de uno, habla de uno, lo reafirma y presenta», asegura Moretó. «Y, claro, alguien te la tiene que arreglar y para eso nada mejor que un barbero profesional». Vicenç sabe de lo que habla. Se crió en la barbería de su padre, en el barrio del Raval, entre navajas y aromas de las lociones Floïd, y observaba cómo cada día los hombres hacían cola en el exterior para el ritual mañanero. Pero con el tiempo, como las maquinillas desechables era más baratas, la gente comenzó a afeitarse en casa.

«Digan lo que digan, tanto hombres como mujeres, siempre les ha gustado cuidarse. Es cierto que unos años atrás, los barberos no supieron entender la demanda masculina y por este motivo buscaron otras alternativas como los salones de peluquería para mujeres. Por fortuna, hoy, la demanda vuelve a ser la de antaño, donde el hombre reclama su masculinidad y sobre todo su espacio. Tras años inmersos en procesos industrializados, parece ser que en la actualidad, lo artesanal vuelve a cobrar protagonismo y ojalá sea por mucho tiempo», confiesa Lord Jack Knife, alter ego de Salvador Chanzá, maestro barbero, consultor y gurú en esto de dejar los pelos crecer con estilo. Y así es. El 2014 fue el año por excelencia. «El hombre ha empezado a dejarse pelo en la cara. Al principio por comodidad y luego como parte de su día a día. Frente a la corriente de los ‘metrosexuales’ que se depilaban y evitaban al máximo el vello facial y corporal, ahora llega la macro tendencia actual de las barbas. Al inicio por los llamados ‘retrosexuales’ y ahora los ‘lumbersexual’ o el modismo ‘hipster’. Lo que queda claro es que la barba está aquí y para mucho tiempo», afirma Vicenç.

Álvaro The Barber

Álvaro The Barber

¿El templo de peregrinaje de los barbudos? Las barberías de toda la vida. «Las barbas han invadido nuestras ciudades y las peluquerías sólo de caballeros han sabido responder a las demandas. Hacía décadas, desde los sesenta, casi setenta, que no veíamos a tantos hombres, sobre todo jóvenes con barba, además bien largas. Y como resultado, habrán muchos que sean ya barbudos de por vida. Ten en cuenta te acostumbras a ella y si te afeitas toda, te ves raro. Ya ni te digo si has conocido a tu chica con barba…», explica Álvaro Calvo, alma de Álvaro The Barber en Logroño, quien en 2013 se dejó una barba de un año y que le llegaba al pecho. «Me gustaba el impacto que creaba en la gente».

Siempre hubo barbas: las llevaban los hippies, los rockeros… y España, en concreto Madrid y Barcelona, es caldo de cultivo de barbudos, pues ambas ciudades siempre han hecho suyas los nuevos movimientos sociales. Sin embargo, esta vez, la barba ya no es un signo de identidad de aquellos que escuchan música indie, que sólo toma cafe de comercio justo o que hace de cada acto cotidiano algo trascendente y moderno. Ahora, una buena barba imprime seguridad y autoridad, es un modo de reafirmarse, un compañero, un bonsái que cuelga de tu rostro y al que tienes que mimar y ‘podar’ con frecuencia para evitar esos pelillos rebeldes. Como afirma Lord Knife Jack, «cuando uno se ve favorecido, lo primero que gana es en seguridad y confianza en sí mismo. Pues lo mismo se puede extrapolar a la barba, con el aliciente de que el pelo en el rostro de un hombre impone respeto y, sobre todo, años». Aunque los países latinos llevan mucho trabajo adelantado en esto de las barbas, nada que ver con los países nórdicos. Allí, el recuerdo de los vikingos tiene mucho peso: los hombres llevan grandes barbas. «España es sin duda alguna un país con mucho potencial, no obstante, desde que vivo en Escandinavia he comprendido mejor que el término ‘buena barba’ es mucho más amplio de lo que creía en territorio nacional. Se notan las raíces vikingas en muchos hombres del Norte de Europa», recalca Lord.

Barbería de Vicenç Moretó

Barbería de Vicenç Moretó

Pero las cosas están cambiando. Las grandes barbas se están normalizando como lo hiceron en su día los tatuajes. Ya no se asocian a una vida de crápula o la dejadez. Cada vez son más los que la ven como una muestra de masculinidad, rebeldía e incluso libertad. Porque una barba no es cualquier complemento. «Tu barba forma parte de ti, nace de tu interior», confiesa Álvaro. «Cuando llega un cliente a la barbería, lo primero que vemos es observar qué tipo de barba tiene. Las hay muy espesas, poco pobladas, más rizadas o más lisas. Según nuestro análisis posterior y descifrar cómo es la cara del cliente, consensuamos con él el tipo de barba que le vamos a dejar: la largura, el acabado más redondeado o más cuadrado y el tipo de bigote en caso de que quiera. Hay que imtentar que la barba vaya acorde tanto con el estilo como con la morfología del cliente».

Ahora bien, es pelo, y como tal, necesita cuidados extra si no quieres que llegue a poseerte. Incluso, si tomas café, tu barba huele café; si fumas, a humo. «Su higiene es esencial, es pelo», dice Jack quien procede a explicar el ritual barbudo. «Lo primero es preparar bien la piel y proceder al afeitado, siempre después de la ducha para que los poros estén abiertos. Otra de las cosas muy importantes es conocer qué tipo de piel tienes y cómo crece el pelo para afeitarlo siempre a favor. Dado que afeitarse no deja de ser una agresión a la piel, la hidratación de la misma es crucial. Un aceite de afeitado compuesto por aceite de argán, te proporcionará un protección extra. Jabón de afeitar de brocha, yo siempre miro que tenga pocos ingredientes, y sobre todo que contenga aceite de coco, la buena cosmética no requiere de extensas formulaciones. Una buena capa de jabón y procedes al afeitado. En casa, recomiendo las maquinillas tipo T o Safety Razors, las que usan nuestros abuelos vamos, aquellas que se desenrroscaban para cambiar la cuchilla. Su diseño y, en concreto, su peso hacen que ejerzas menos presión sobre el rostro al afeitarte y por consiguiente menos irritación. Tras el afeitado, siempre bálsamo sin alcohol y ¡a lucir piel cuidada!». A lo que Moretó añade: «Dejarse asesorar por un buen barbero es un lujo. Y en este caso, la experiencia es un grado. Ser barbero no es un trabajo. Es una manera de ser. Es un orgullo decir ‘soy barbero y realizar todo lo que estamos haciendo’». Y más que harán.

Viroga’s Barber Shop

‘Las tradiciones siempre vuelven’. Es el mensaje que trasmiten Antonio y Nacho Viroga, padre e hijo respectivamente, desde su barbería en el corazón de Cádiz, a escasos minutos del muelle. Una familia de peluqueros y barberos uruguayos que se han transmitido, de generación en generación, esta pasión y arte. Botellas de Bourbon como pulverizadores, herramientas como objetos preciados de decoración, postales de barberos tradicionales en batas clásicas adornan las paredes… Antonio se centra en los cortes más clásicos con tijeras y Nacho se encarga de las barbas más modernas. (Plocia, 3. Cádiz. Tel. 648 27 51 90)

Ladies & Gentlemen

Si estas en Barcelona, este espacio de Andrea Paolo Caporali es una visita obligada. Distribuidos por dos plantas, encontrarás toda clase de productos para el cuidado de la barba: brochas, ceras que dan forma al pelo, lociones hidratantes, cepillos para peinarla cada noche… (Semoleres, 12. Barcelona)

Álvaro The Barber

Equipo de 'Alvaro The Barber'

Equipo de ‘Alvaro The Barber’

«Yo soy hijo de barbero y aunque me crié profesionalmente en años en los que no se llevaban tanto y a lo que más nos dedicábamos era a la peluquería, siempre me sentí atraído por los rituales de afeitado y arreglo de barba», dice Álvaro orgulloso de que en su espacio se mantenga la tradición del ‘afeitado a navaja’ (con cuchillas desechables), muy old school, sin renunciar a las tendencias. «Creo que son servicios de cuidado y mimo al cliente y me encanta hacerlo, y al hombre le gusta ese servicio que es casi como una sesión de spa, con sus masajes, lociones…». La sesión, de una media hora de duración, incluye aplicaciones de toallas calientes y frías, masajes con aceite de romero, aftershaves… «Un buen afeitado necesita tiempo. Los pasos que seguimos nosotros son los siguientes: agua caliente, ponemos toallas calientes cubriendo la cara durante unos tres minutos; aceite o crema pre afeitado, masaje con uno de estos productos para lubrificar la piel y la barba y evitar fricciones de la cuchilla; jabón de afeitado, masaje con brocha para repartir el jabón de afeitado que prepara la piel y la barba; agua fría, cubrimos la cara con toallas frías para relajar la piel y cerrar poros; y after-shave, masaje con bálsamo reparador que acaba de calmar la piel. Como ves, todo un ritual».(Gonzalo de Berceo, 46. Logroño. La Rioja. Tel. 941 20 21 49)

Barbazul

Manel Vallecillos, Barbería Distinto

Manel Vallecillos, Barbería Distinto

Tres amigos, tres barbas y tres premisas: calidad, respeto y exclusividad. Esos son los ingredientes secretos de Barbazul.com. Una tienda online de productos de cuidado personal para el hombre. ¿Su objetivo? Recuperar la calidad del aseo masculino. Si buceas por su página, te toparás con accesorios para el afeitado como las maquinillas de Mühle; los aceites y las ceras de Captain Fawcett; los tónicos y los tónicos de DR K Soap Company… Saca partido ya a tu barba y haz de cuarto de baño un aseo propio de Al Capone. (www.barbazul.com)

Bristlr

¿Cómo la barba no iba a tener una red social? Eso mismo pensó el inglés John Kershaw cuando se aventuró con Bristlr. Un punto de encuentro no sólo de la comunidad barbuda para consultar dudas e intercambiar consejos, sino también como un site para que las mujeres encuentren su barbudo ideal. (www.bristlr.com)

Distinto Personal-chef Barberia

Una pieza de rock te da la bienvenida. En cada rincón, los instrumentos de trabajo: maquinillas, cuchillas, tijeras, peines, lociones… ¿Al frente? Manel Vallecillos. ¿Su ritual a seguir y que profesarás eternamente como rutina diaria? Te sentará en un sillón de barbero de los años cuarenta, estudiará tus facciones, te escuchará previamente, y, tras llegar a un acuerdo mutuo, comenzará a demostrar su arte con la navaja y la brocha. Pero antes te preparará la piel con toallas calientes y un masaje con aceite de romero. (Avenida Francesc Macià, 168, local 4b. Olesa de Montserrat. Barcelona. Tel. 937 78 04 95)

Macho Beard Company

John Rooms y Néstor Alriols son barbudos, muy barbudos. Y cansados de no encontrar los productos adecuados, lanzaron Macho Beard Company. Una empresa ideada en San Francisco (California) y con fabricación en España, que se especializa en la producción de productos muy naturales para el cuidado de la barba. ¡Encuentra el tuyo! (www.machobeardcompany.com)

Lord Jack Knife

Lord Jack Knife

Lord Jack Knife

En lugar de estudiar ingeniería agrónoma, el valenciano Salvador Chanzá optó por seguir su sueño, adentrarse en el universo de la peluquería (se ha formado en Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Holanda. Y si hubiese sido en la década de los cincuenta, mejor. Amante de esta era y de la estética británica, sólo hay que ver su aspecto de dandi, adoptó el nombre de Lord Jack Knife y se lanzó a predicar su religión: la buena barba. «Cuando visitas a un barbero, dejas de ser un chico y empiezas a ser un hombre», suele repetir como un mantra. Experto en el afeitado en 14 movimientos (técnica centrada en visualizar las catorce zonas en el rostro y adaptar el movimiento de la cuchilla a cada una de ellas), ahora se centra en impartir talleres, eventos, formar a otros barberos y difundir su mensaje, entre otras cosas. «Mi andadura comenzó tratando de ofrecer una nueva experiencia en mi barbería, no sólo el recorte, también su perfilado, lavado, secado, tratamiento… Ofrezco rituales a medida de cada necesidad y presupuesto. Me gusta que los clientes vengan a relajarse y encontrar su paz interior mediante el aseo personal. Mi instrumental de trabajo últimamente apunta más hacia la docencia, sin dejar de lado la barbería claro, no obstante, educar me apasiona, así cómo también escribir. Llevo desde los 17 años como barbero, con 31 sigo teniendo ganas de aprender y ampliar mis conocimientos, quizá sea el momento de cambiar de ritmo». (lordjackknife.com)

Barbería Malayerba

Equipo de la Barbería Malayerba

Equipo de la Barbería Malayerba

Es la mezcla perfecta de tradición y modernidad, con cierto toque Corleone. Expertos en tijeras y navajas, sentarse en una de sus sillas es como transportarse en el tiempo. Cada detalle de esta barbaría recrea la estética de los años cuarenta y cincuenta. Pasar la cuchilla por el mentón, con pulso de un cirujano, para ellos es todo un ritual. Controlan el ángulo, el grado de inclinación, la precisión y el nacimiento del pelo hasta tal punto, que ningún pelillo se les escapa.
(Plaza Dos de Mayo, 3. Madrid. Tel. 913 16 39 00. barberiamalayerba.es)

Peluquería Vicenç Moretó

Hijo de barbero, Vicenç lleva desde 1988 en esta profesión. «Mi padre comenzó en el Raval en 1959, siempre ha estado ahí y yo con él, lo he absorbido», asegura. Su maestría con la navaja y las tijeras le ha dado el poder de descubrir qué más favorece a la cara de cada cliente o qué barba va con su personalidad. Una vez reclinado en la clásica butaca, sabrás que estás en buenas manos, así que relájate porque la función estará a punto de comenzar. «Un buen afeitado consta de seis-siete pasos: toalla caliente, aceite pre afeitado, enjabonado, dos pasadas con la navaja (siempre y cuando la piel y el pelo lo permitan), post shave, toalla fría y otra aplicación de post shave; este sería el séptimo paso. En caso de las barbas: lavado, acondicionado, hidratación, fijación y siempre, por supuesto, dejarse asesorar por un buen barbero». (Joaquín Costa, 51. Barcelona. Tel. 933 17 38 55. www.barberia.es)

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