Ciencia

La posibilidad de implantar sistemas de navegación con información en tiempo real, recopilar grandes cantidades de datos, y compartirlos con el coche de al lado, hace posible que el fin de los atascos esté más cerca que nunca.

Es viernes a mediodía y acabas de salir del trabajo. Decidir la ruta para llegar lo antes posible a casa y encarar el fin de semana es en estos momentos una prioridad. Sabes que vayas por donde vayas, vas a encontrarte con una larga cola de coches circulando a poco más de 20 km/h. A día de hoy, esta situación se repite constantemente, pero la ciencia demuestra que el problema de los atascos es solucionable. Y no hablamos de hacer carreteras con diez carriles o multiplicar las rutas alternativas, de hecho cualquiera de estas opciones sólo aplazaría el problema unos kilómetros, sino de sistemas de navegación inteligentes y de comunicación de vehículos entre sí y con el entorno.

Este análisis científico que trata de eliminar los atascos a través de la tecnología se presentó en la prestigiosa web científica here.com

Vivimos en una sociedad completamente conectada en la que el flujo de información entre usuarios, redes y dispositivos es permanente. En ese sistema, los coches empiezan a integrarse con tecnologías como SYNC con  My Ford Touch, que recopila una gran cantidad de información a través de sensores (colisiones, estado del automóvil,…) que están en el vehículo y se redirigen a los agentes pertinentes: emergencias, el taller habitual, etcétera. Uno de estos sensores es capaz de enviar de forma anónima la información sobre la situación del tráfico a INRIX, una compañía que se dedica al análisis de datos a gran escala para generar información de tráfico. En esta comunicación y cooperación entre vehículos está la clave para el fin de los atascos. Pero la situación actual es que la mayor parte de conductores o no utiliza ningún sistema de navegación y concede la decisión, de forma totalmente errónea, a la intuición o la experiencia; o, si cuentan con sistema de navegación, este no cuenta con una entrada de datos de tráfico en tiempo real con lo que plantea rutas idílicas sobre una base totalmente irreal en la que no existen fenómenos climáticos, accidentes, ni siquiera frenazos ante un eventual peatón que cruza en rojo.

Además Ford dispone del sistema Ford Active City Stop. La parada activa en ciudad de Ford es un sistema que ayuda a evitar o reducir la gravedad de los accidentes a baja velocidad. Cuando se circula a una velocidad inferior a los 30 km/h, el sensor LIDAR (detección y medición por láser), situado en la parte superior del parabrisas, examina la zona en un radio de 7,6 metros desde la parte delantera del vehículo con el fin de detectar posibles obstáculos. Si detecta un vehículo parado, frenando o moviéndose lentamente y determina que hay muchas probabilidades de que se produzca una colisión, preparará los frenos. Si el conductor no hace nada (no gira ni intenta frenar), el vehículo accionará los frenos automáticamente y reducirá el par motor.

my ford touch

Patrones de comportamiento

Por muy increíble que parezca, la mera instalación de estos navegadores con información en tiempo real en una buena parte del parque automovilístico, tendría como consecuencia la desaparición de los atascos… o casi. Siempre existirán elementos totalmente impredecibles difíciles de ‘recalcular’.

La consecuencia directa es un aumento en la información sobre lo que está ocurriendo alrededor de nuestro vehículo. A partir de ahí, el sistema genera una serie de patrones en función ya no solo de la ruta deseada, sino del día de la semana, el mes, si es de noche o de día, si hay lluvia o si ha habido un accidente en una glorieta a quince minutos. Todos y cada uno de los elementos harán tomar una decisión a cada uno de los vehículos implicados en el tráfico. Cada decisión será diferente en función de sus circunstancias, y será una decisión óptima para el ‘grupo’ de coches que siguen una u otra dirección. Solo a través de la información se pueden alcanzar estos patrones y esa información viene a través de dos vías: la externa, que aportan el resto de vehículos, autoridades y organismos que forman parte del tráfico y de los posibles eventos; y la interna, que es información que recoge directamente el coche a través de sus sensores.

Ford mostró en el pasado Mobile World Congress de Barcelona cómo su próximo Focus era capaz de ‘pintar’ un mapa tridimensional de su entorno generado a través de radares y sensores. A partir de ahí, el sistema genera información sobre la posición de otros coches, las paradas, los semáforos que ayuda en la toma de decisión propia y del resto de coches. Es cuestión de tiempo que toda esa información sea compartida entre fabricantes sobre una red común que genere las rutas óptimas. Cuando llegue ese día, salir del trabajo un viernes nunca volverá a ser un momento estresante de la semana.

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